La importancia de saber decir “no”

Muchos abogan por aprender a decirle sí a la vida para alcanzar la felicidad. Con los años aprenderás que serás más feliz si haces lo contrario, proferir con más frecuencia esa palabra monosilábica y sencilla: no.
Probablemente algunas de estas situaciones te ha pasado: te has amanecido escribiendo las tareas de tus mejores amigas, has quedado endeudada por pagarle las cuentas a tus parientes, le has comprado a tus hijos juguetes que no le hacían falta con el único fin de callarles la boca, te has quedado tarde en el trabajo para completar los trabajos de compañeros que escaparon de sus sillas a las cinco de la tarde o hasta te has acostado con hombres para evitar decirles que no una vez más. Te consideras una mujer fuerte y libre. Sin embargo, tu vida se llena más y más de actividades que no quisieras hacer.
Como mujeres hemos logrado grandes éxitos en el mundo profesional, en nuestros matrimonios y en la política. Sin embargo, muchas veces fallamos en el momento de afirmar nuestro valor propio y rehusarnos a hacer lo que no queremos, lo que no nos interesa o lo que simplemente no nos conviene. Pensamos demasiado en que nuestro ”no” hará que otros se sientan tristes, enojados o incómodos. Nos comportamos como si nuestro único objetivo en la vida fuese complacer a los demás con decir la palabra mágica “sí”. En verdad, tenemos que darnos prioridad a nosotras mismas y recordar que nuestra felicidad es prerrequisito para hacer feliz a quienes nos rodean.
Analiza si te estás dando tu lugar en en los siguientes contextos:
  • En tu relación: Todas queremos hacer felices a nuestras parejas, pero el amor requiere que ellos también obren para hacernos felices a nosotras. Si tú tienes que hacer todo el trabajo de la casa, pagar todas las cuentas y coordinar las actividades románticas, ha llegado la hora de negarte a hacer más de lo que te corresponde: la mitad. Si temes que esto resultará en el final de tu relación, seguramente esta no vale la pena. Recuerda que tu relación existe para hacerte feliz a ti y no al revés.
  • En tu familia: Todas tenemos parientes ”especiales”, a quienes les hace falta ayuda constantemente para resolver los problemas más simples de la vida. Abrimos nuestros corazones y bolsillos para ayudarles y luego encontramos que no tenemos fuerza ni dinero para lidiar con nuestros propios problemas. Es claro que siempre debemos cuidar a quienes pertenecen a nuestra familia, pero si no nos cuidamos a nosotras mismas antes de proteger a los demás, terminaremos resintiendo a quienes nos piden ayuda. Por ende, tanto nosotras como nuestras familias seremos más felices si encontramos la fuerza para decirle no a ese familiar que abusa de nuestra bondad.
  • En tu trabajo:  Algunas personas son tan miserables en su vida personal que su alma explota de placer y regocijo al pensar en quedarse tarde en la oficina. Estas personas positivamente sonríen cuando se les dice que deben llegar al trabajo el sábado y el domingo. Nada les deprimiría tanto como pensar en la posibilidad de pasar esos días al lado de sus esposos o sus hijos. Lo peor es que mientras más tiempo pasan trabajando, más empeora su vida social, familiar y personal, y por lo tanto más atractiva les parece la idea de quedarse hasta tarde en el trabajo. Si estás leyendo este blog, es muy poco probable que seas miembro de este club de eternos trabajadores que detestan estar con sus familias. Sin embargo, te debes cuidar, porque las personas que quieren estar todo el tiempo en su trabajo se convierten en hoyos negros y las persona que entran en su campo de gravedad son irresistiblemente atraídas hacia sus horas largas, sus fines de semana perdidos y sus vacaciones pospuestas hasta el infinito. Las personas adictas al trabajo no quieren estar solas, sino que quieren que tú y todas tus compañeras se queden en el trabajo con ellas. Si le dices que sí a estos seres que dan toda la impresión de ser laboriosos y pretenden continuar el trabajo ad infinitum, te estarás diciendo que no a ti misma- estarás dando fin a tus planes, tu vida social, tus pasatiempos, tus sueños y tu familia. Y cada vez que accedas a los deseos de los trabajadores infelices que te rodean, será más difícil decir que no en el futuro, porque habrás establecido, con tu silencio, que tú eres una de ellas. No terminarán los sermones sobre cómo tú los decepcionaste porque pensaban que podían contar contigo. Por eso debes encontrar fuerzas de donde no tienes para darle un no rotundo a los horarios súperextendidos que destruyen tu vida social y familiar, y debes hacerlo ahora.
Es hora de aprender a decir un “no” elegante y justificado. La vida es una, y la debemos usar para vivir como queremos nosotras, para hacernos felices a nosotras mismas y así complacer a los seres que amamos. Hacer otra cosa no es más que una especie sutil de esclavitud, y las mujeres hemos luchado demasiado para encadenarnos a nosotras mismas. Por eso tenemos que ser fuertes y decir que no a las cosas que no nos interesan. Solo así tendremos el valor y la confianza que nos harán falta para decirnos que sí a nosotras mismas.
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