8 tipos de mujeres que criticas en público y admiras en secreto

Tranquila, tu secreto está a salvo. Frente a todo el mundo argumentas en contra de algunas mujeres y tus razones tendrás. No obstante, cuando llegas a tu casa, deseas secretamente ser como ellas o al menos tener alguna de sus habilidades o destrezas. ¿Quiénes son estas mujeres? Mira a continuación.

shutterstock_208134586Esposas de los ricos

Te jactas de ser una mujer independiente ante todos, una gladiadora que lucha a diario por lo que quiere y por su dinero. Este argumento siempre va seguido de la frase: “No sé cómo hay mujeres que no trabajan, ni hacen nada con su vida. Depender de un hombre no es para mí”. Hasta que llegas un día muerta de cansancio del trabajo y te cuestionas por qué un ricachón no ha puesto sus ojos en ti para no tener que aguantar a tu jefe, a tus compañeras chismosas del trabajo o simplemente para tener una vida más fácil. También te encanta pensar que podrías ir a galas de beneficiencia, usar ropa de diseñador y contar con un ejército de empleados esperando cada una de tus órdenes. ¿Quién no va a querer semejante vidaza?

Estrellas de “Reality Shows”

Snooki_at_James_Madison_University_(cropped)Criticas a Snooki, a las chicas de The Bachelor, a las Real Housewives y a cualquier persona de un “reality show” por considerarlas bajas, faltas de inteligencia y alocadas. Sin embargo, en lo más profundo de tu coqueto corazón desearías tener un equipo entero de camarógrafos, productores y directores siguiendo tus pasos, documentando tu vida y tus sueños.

Modelos de moda

Puede que en ocasiones digas en foros públicos que las modelos de moda son aneróxicas, pobres diablas que buscan aprobación y que requieren de un implante de cerebro por su falta de inteligencia. Sucede. Lo increíble es que cuando ojeas las pasarelas, las revistas de moda y los catálogos de tiendas deseas ser como ellas, así, esbelta, capaz de ponerte una cortina de baño y que te quede de espectáculo. ¿Sabes qué? No estás sola. A muchas les pasa.

Nerdas

Te burlas de ellas por preferir leer una novela un sábado en la noche en vez de salir a pasarla bien por la ciudad. Las miras con cara de aburrimiento cuando te cuentan sobre lo último en descubrimientos espaciales y los nuevos sistemas solares conocidos. Ahí cierras la puerta de tu habitación y deseas poder leer tanto como ellas, si a ti ya este escrito te parece demasiado largo. Entonces sueñas que eres astronauta, científica, profesora de una disciplina impronunciable o que te ganas el Premio Nóbel de Economía. Decides ser más aplicada en tu educación continua hasta que suena el teléfono y es una invitación para darte una botella de vino. ¡Adiós aspiración a ser la próxima integrante del clan de las nerdas!

Modelos de desnudos de arte

id_123_b¡Pavor! Así gritas cuando sabes que hay personas que se quitan la ropa para posar ante estudiantes de arte y pintores. Juras que jamás expondrías tu desnudez ante desconocidos. Hasta que llega la hora del baño y te miras en el espejo mientras haces poses de todo tipo, muchas de ellas bastante artísticas. Deseas secretamente que entre aunque sea el más novato de los pintores para que te inmortalice con su arte.

Esa chica con su propio sentido de la moda

¡Amas la moda y juegas con tu estilo! ¡Sí, en tu casa! Te pones creativa y creas atuendos espectaculares, pero cuando sales a la calle te das cuenta que sigues la moda al pie de la letra. Hasta que ves a una rebelde de la tela y los accesorios que mezcla colores, estampados y prendas como si no hubiese un mañana. Tus ojos casi lloran de ver a una mujer tan segura de sí misma y deseas arrancarle el atuendo para lucirlo por toda la avenida. Lo triste es que tu amiga comienza a criticarla y ahí tú le haces eco al decir que la chica parece un árbol de navidad o una loca que recién salió del hospital.

Strippers

Dices que las bailarinas exóticas te dan pena y lástimas. Alegas en público que cómo es posible que una mujer pueda dedicarse a semejante espectáculo. Hasta que de repente ves videos en Facebook de una chica hermosa que se contonea, se sube al tubo y hace los actos acrobáticos más impresionantes que tus puritanos ojos han visto. En ese momento deseas ser ella y estar en ese club. Quieres tener ese talento que despierta el interés de los hombres y la envidia de las mujeres. Haces algunos de los movimientos y hasta fantaseas sobre cuál sería tu nombre escénico.

Actrices Porno

images¡Tema tabú! Si las bailarinas exóticas se ganan tu crítica, estas chicas son las ovejas negras de todas las mujeres. Ja ja ja ja. Creas diatribas feministas sobre cómo una mujer es capaz de rebajarse a semejante rol, al machismo rampante de la sociedad obsesionada con lo visual y la satisfacción de los deseos más repudiables del hombre. Hasta que vas a la tienda “kinky” y te compras el clichoso uniforme de enfermera en una noche loca para convertirte en la mujer más memorable de todas, le tomas prestadas algunas técnicas a las chicas de poca ropa. Ahí tu chico queda feliz y tú te sientes como la diosa del sexo. ¡La vida es buena para ti en ese momento!

Sabes que esta entrada fue creada para hacerte reír un rato. Compártela con tus amigas para ver cuáles mujeres ellas admiran secretamente. De seguro son más de las que imaginas.

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Por qué las mujeres somos nuestras peores enemigas

Con los años, las mujeres hemos logrado grandes cambios que nos han permitido disfrutar de derechos y privilegios que en antaño estaban reservados exclusivamente para los hombres. Estos adelantos se los debemos a luchadoras incansables como Luisa Capetillo, Susan B. Anthony y Ana Roque de Duprey, entre muchas otras. No obstante, muchas mujeres hemos abandonado el camino de la solidaridad femenina y en cambio, hemos decidido convertirnos en las peores enemigas de las féminas con nuestras mentalidades y comportamientos. Lo triste es que en muchas ocasiones, no nos damos cuenta. Ojalá este artículo nos ayude a tomar medidas remediales.

Retomar la senda que conduce a la empatía con otras mujeres es posible. Ciertamente, debemos dejar atrás la forma negativa en que interactuamos entre nosotras y los comentarios que compartimos, que podrían trabajar en función de nuestro detrimento como grupo y personas individuales. Veamos en detalle cómo estamos fallando.

En el amor

Cuando un hombre ve que su amigo tiene una nueva novia que es considerada, guapa y amigable, inmediatamente piensa que debe conseguirse una chica como esa. En contraste, cuando una mujer ve que su amiga está en una relación estable con un hombre centrado, bien parecido y tierno, al segundo piensa que debe conquistar a ese mismo hombre. Por esta razón, es que escuchamos con tanta frecuencia sobre infidelidades de amigas con parejas, lo cual es una doble traición y un dolor elevado al cuadrado para la chica que es víctima de la situación. Respetar a las parejas de nuestras amigas y familiares es clave. Asimismo, si sabemos que un hombre está en una relación, debemos darlo como prohibido. Acceder a tener intimidad con él nos degrada, nos convierte en objetos sexuales y también hiere las sensibilidades de la mujer que le dedica su vida a ese hombre. ¡No caigamos en el juego!

Por otro lado, resulta ridículo que cuando un hombre es infiel, muchas mujeres procedemos a echarle la culpa a la otra e incluso, consideramos golpearla hasta dentro del pelo. Pero, ¿por qué hacemos eso? Esa mujer no tiene nada que ver con nosotras y le echamos toda la culpa. El verdadero reclamo debe ser para el hombre, quien se comprometió a respetarnos y a estar con nosotras de forma fiel e incondicional. Se han dado muchos casos en que las amantes ni estaban enteradas de que compartían pareja con otra. Quienes nos fallan son nuestras parejas, no las otras personas. Debemos recordar este detalle tan importante.

En el trabajo

¿Cuántas veces hemos escuchado chismes sobre una compañera de trabajo? En muchas ocasiones estos rumores son iniciados por otras mujeres envidiosas que logran influenciar a todos con sus calumnias. Sucede que cuando una mujer ocupa un puesto de importancia y renombre, inmediatamente algunas féminas procedemos a decir que obtuvo la posición porque se acostó con uno de los grandes de la empresa. Ciertamente, este tipo de situaciones se da, pero ese no siempre es el caso. Debemos reconocer que hay mujeres que son asignadas a posiciones destacadas por sus méritos y virtudes. Cada vez que una de las nuestras ascienda al poder, debemos festejarla; su triunfo es un precedente que indica que en un futuro nosotras también podremos estar con ella en la cima.

En la escuela o universidad

Si una chica tiene buenas calificaciones o rompe la curva de los exámenes, muchas de nosotras inmediatamente presumimos que es porque tuvo intimidad con el profesor. ¿Acaso las mujeres no tenemos suficiente materia gris para tener éxito en la Academia? Apoyemos a nuestras hermanas y ayudémoslas a llegar tan lejos como puedan.

En la amistad

Si tenemos una amiga que tiene sexo casual con hombres, no corramos a tildarla de ramera. Muchos hombres son libertinos en todo lo que a sexo se refiere y a ellos no les decimos nada. Si nuestra amiga es juiciosa y se cuida de enfermedades, no la juzguemos. Sí podemos aconsejarla, pero al final del día la decisión es de ella.

También debemos evitar criticar a nuestras amigas por cómo se ven físicamente o por sus preferencias en moda. No todo el mundo puede lucir como una modelo de pasarela y medir 6′ de estatura. Debemos aceptarlas como son y fijarnos en su intelecto y espíritu. Nuestra crasa superficialidad se ha convertido en un obstáculo para otras mujeres que prefieren cultivar su mente, en vez de llenar su armario de artículos que no necesitan. Ya los hombres nos juzgan suficiente sobre cómo nos vemos. Lo menos que necesitamos es tener un grupo de mujeres azotando nuestra autoestima de la forma más despiadada.

De igual modo, si tenemos una amiga que queda embarazada sin casarse, apoyémosla. Ya la sociedad se encargará de insultarla y hacerla sentir mal, nosotras no tenemos por qué aportar al festival de epítetos destructivos. De seguro el padre de la criatura no pasará por el cruel escrutinio por el que pasamos las mujeres ante este tipo de circunstancia.

Si las mujeres nos unimos en una sororidad sin paredes, podremos continuar la obra de aquellas damas ilustres que cambiaron nuestro mundo. Si nos convertimos en nuestras peores enemigas, habremos perdido la batalla. Ya tenemos suficiente con que los hombres le adjudiquen burlonamente todos nuestros problemas al PMS y a nuestras hormonas. Nosotras engendramos vida, mantenemos viva a las sociedades y demostramos que con amor todo es posible. 

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