5 frases que nunca debes decirle a un hombre

Cuando de hombres se trata, lo que no dices es tan importante como lo que dices. Tú debes saber exactamente de lo que hablo. Como aprendiste en Lecciones que debes aprender de los hombres, los chicos son de pocas palabras y sencillos, pero tú, como mujer al fin debes abrir la boca y romper el silencio frecuentemente. ¿Cierto o falso? Aquí tienes una guía de las cosas que NUNCA debes decirle a un hombre.

Cualquier oración que comience con “Mi exnovio…”

Si algo les revienta a los hombres es que hables o los compares con tus antiguas parejas. De hacerlo, puede que recibas como respuesta un ataque de celos o la frase fría, “si tanto te gusta tu ex, entonces vuelve con él”. Ouch! Si ese ex no es parte de tu presente es porque hizo algo repudiable en el pasado. Déjalo allí. Enfócate en tu pareja y evita ceder a la tentación de mencionar a tu ex cada día; esto le hará pensar a tu chico que aún te interesa tu anterior pareja y que tu compromiso con la relación que compartes con él es altamenten cuestionable.

“¿Tu ex es mejor que yo?”

A los hombres, además de que hables de tus pasados amores, les exaspera que les preguntes por sus exnovias. En efecto, ellos tienen la razón. Cada vez que interrogas a tu chico sobre las mujeres con las que ha tenido una relación, lo que logras es que él tenga que pensar en ellas, cuando tu meta es que él solo piense en ti. Por ende, es malísima estrategia.

“¡Qué poco hombre eres!”

Cuestionar la hombría de tu chico siempre es mala idea porque despiertas su lado irracional. Por más que estés con un hombre moderno con el que tienes una relación de igualdad, él siempre querrá sentir que ocupa una posición especial en tu vida. Decir frases como estas constituye una falta de respeto y abre la puerta a la violencia porque él como respuesta puede demostrarte cuán hombre es.

Cualquier frase que empiece con “Tú siempre…” o “Tu nunca”

Los hombres odian las frases categóricas, en especial si les hablas de un caso aislado o que no es la norma. Arremeter contra ellos con oraciones como “Tú nunca me ayudas” o “Tú siempre estás de vago” indica que en efecto, estas situaciones son tan constantes que se puedes establecer generalizaciones. Quizás puedes sustituirlas por un acercamiento más positivo como “Me gustaría que me ayudaras con esto”. Los hombres necesitan mucho refuerzo positivo y responden mejor a él que a las confrontaciones o la negatividad. Te lo digo por experiencia.

“Cómprame esto”

Cada vez que un hombre escucha esta frase en las tiendas, inmediatamente piensa que eres una interesada. Su cerebro recibe en un nanosegundo un “Gold Digger Alert” y su cartera se cierra herméticamente. Él siente que para unas cosas las mujeres son las más feministas, pero que para otras le sacan mucho provecho al machismo. Evita ser una de ellas. Pedirle a tu pareja que te compre cosas no es justo, sobre todo si te jactas de que eres una mujer moderna y autosuficiente. Sí, puedes hacerle saber las cosas que te gustan cerca de las festividades para que él tenga una idea de qué te puede regalar. No obstante, tu chico no está obligado a comprarte todos tus gustos, en especial en un momento histórico en que más mujeres ganan más que los hombres en muchas profesiones.

Chica “pink”, entender a los hombres no es ninguna ciencia. Ellos son los seres más básicos sobre el planeta. Aprende poco a poco sus reglas y verás como en poco tiempo tendrás tu propio manual para comprenderlos. Continúa leyendo La Comuna Pink y de seguro descubrirás muchos más de sus secretos.

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Identifica a los trepadores profesionales en tu vida (“Gold Diggers”)

Los atributos que buscan en ti son tu solvencia económica para pagar un viaje a Europa, un vestidito de coctel, un traje con la etiqueta tentadora de un diseñador con un nombre impronunciable y prismas de luz para las muñecas, los dedos, los lóbulos de las orejas y el esternón.

Los ves en los vestíbulos de los hoteles más suntuosos. Lucen su mejor cara como si en todo momento les estuviesen tomando una foto. Su copa medio llena de champán oscila con el sensual movimiento de sus dedos y su expresión altiva probablemente te atrae de tal modo que te sientes como si estuvieras en un trance.

Los trepadores y las trepadoras profesionales tienen solo una meta cada noche, y en ocasiones, cada día: ligarse a una persona de amplio abolengo y de cartera generosa. Quizás ya has tenido un encuentro con este tipo de criatura tan interesante.

Esta película francesa protagonizada por la experimentada actriz Audrey Tatou, ilustra de manera divertida el estilo de vida de los trepadores profesionales.

Identificarlos no toma ni un cuarto de minuto. Las chicas lucen escotes obtusos, un perfumito francés que de seguro es una muestra de Macy’s y apuntan los deditos de los pies para dar la señal de que es justo ahí donde deben detenerse los hombres. Una vez atrapan con su telaraña de maquillaje y risitas, abusan de su elocuencia para conocer los intereses de su presa. Una vez los descifran, asumen su rol de Meryl Streep y venden el cuento de que tienen los mismos gustos. Hablan de literatura con fluidez y la víctima secretamente le da las gracias a todos los santos por haber puesto a esa persona fascinante en el camino.

Si te ha pasado y dices que te gusta la música, el trepador comenta que no se pierde ni una temporada de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, ah, ni de la Filarmónica. Right! Si expones que te encanta el arte, dice que ha visitado todos los museos del planeta, incluyendo el Museo del Juguete en Figueres; de seguro que su única experiencia artística fue con los Finger Paints cuando estaba en su etapa preescolar.

En el caso de los hombres, los verás de pie, no sentados, para dar un aire de seguridad. Te seduce uno en particular, no porque tome un trago refinado, sino porque juega con los cubitos de hielo que hacen que seas tú quien se derrita. Él busca cualquier excusa para tener un contacto físico y va a convertirse en un buen par de oídos.

La diferencia entre los géneros es que las mujeres son las que hablan y los hombres son los que escuchan. Sin embargo, tienen cualidades homogéneas. Probablemente cuentan con un grado universitario, un nivel de cultura por encima del promedio y un cuerpo de gimnasio. ¿Ya entiendes por qué no puedes resistirte a sus encantos?

Tú te conviertes en un mecenas, no de las artes ni de las letras, sino de estos seres que desean ser los dioses del carpe diem. Tu cartera los convierte en degustadores de vinos, pescados, mariscos y de todos los platos más costosos de la casa. ¡La banalidad es cosa seria! Tú eres igual de banal. Te das cuenta con el paso del tiempo. La repetición hace el aprendizaje y la creatividad de los trepadores profesionales es abundante; pero todo tiene un límite.

Si quieres ver a un trepador profesional masculino en todo su esplendor, esta película es tu mejor referencia. ¡Aprende a identificarlos!

Esta profesión tiene beneficios marginales, pero también tiene sus deberes y responsabilidades. No hay contrato, solo trueque. Tú das lo mejor de tu cuenta bancaria y ellos te dan besos, caricias, imposibilidades, almohadas hundidas y ceniceros repletos. ¡Toda una transacción comercial! Sabes que no es prostitución, ni escort service, sí un tipo de geishado, un entretenimiento milenario en el siglo del hedonismo rampante.

De seguro te topas con alguno o alguna de ellos una de estas noches. Todo va a estar bien siempre y cuando solo abras tu billetera y no tu corazón.

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