Cómo distinguir entre una amiga y una “eneamiga” (“frenemy”)

En estos tiempos tan liberales, también se suele ser bastante libertino con la lengua, al llamar “amigo” o “amiga” a cualquier persona con la que se ha interactuado aunque sea una sola vez. Ahora “amiga” es cualquiera: la que te hace la manicura, la dependiente de la tienda y hasta la chica que te vende el café cada mañana. Esto es un poco preocupante, pero es más aún el hecho de que llames “amigas” a ciertas chicas que no tienen tus mejores intereses en su corazón: las “eneamigas”.

Una “eneamiga” es una chica con la que te codeas, pero siempre que la ves sientes que hay algo escondido debajo de la superficie. Es una persona con la cual se te hace difícil ser tú porque sabes que serás juzgada por todo lo que hagas, dejes de hacer, digas o dejes de decir. Identificarlas es tarea fácil, solo usa tu instinto femenino. A continuación leerás sobre varias situaciones para que aprendas a distinguir cómo saber si una chica es tu amiga o tu “eneamiga”.

Te probaste un vestido que a leguas se puede ver que te queda fatal.

Amiga: Ella te dirá de la forma más honesta que el vestido no te favorece. No obstante, tendrá la paciencia de brindarte consejos e incluso regresará al piso de la tienda a buscar selecciones de vestidos que sí van con tu cuerpo y tus gustos.

Eneamiga: Esta arpía despiadada se reirá por dentro y hará una lista mental de todas las cosas que te quedan mal. Luego pondrá cara de seria y te mentirá a la cara para que te lleves el vestido que peor te queda, solo para que no brilles en la fiesta.

Te casas e invitaste a todas tus chicas para que te ayuden con los preparativos.

Amiga: Una chica que de verdad te aprecie respetará tu estilo y gustos. Ella podrá ofrecerte sugerencias para que explores todas tus opciones y te será sincera si los vestidos de las damas son horrorosos. Ella estará contigo en todo momento, te ayudará con las invitaciones y el día de la boda estará muy pendiente de ti para ver cómo puede hacer que tu día sea más especial.

Eneamiga: Esta chica criticará los colores de tu boda, el estilo, en fin, todo, desde el comienzo. Nada de lo que decidas llenará sus expectativas. Siempre que la necesites tendrá una excusa. No te sorprendas cuando el día de la boda esté observándolo todo desde su silla y criticando desde los entremeses hasta los arreglos de mesas. Sus comentarios negativos llegarán a tus oídos a tu regreso de la luna de miel. ¡Tenlo por seguro!

Estás saliendo con un chico guapísimo que te trata como a una reina.

Amiga: Ella estará realmente feliz por ti. Sabe todo lo que has sufrido para conseguir a tu chico ideal y reconoce que es tiempo de que sientas la dicha del amor recíproco. Ella te ayudará a escoger tu atuendo para las citas e incluso te aplicará el maquillaje. También estará disponible para que le cuentes cada detalle y aconsejarte para que la relación sea verdaderamente exitosa.

Eneamiga: Esta infeliz se consumirá como la bruja del “Mago de Oz” al ver que encontraste a un chico adorable. Puede que actúe de dos maneras: O trata de decirte defectos del chico para romperte la burbuja o tendrá el descaro de seducirlo frente a tu cara para llamar su atención. Si tuviera la oportunidad, se lo llevaría a la cama en un pestañeo solo para descubrir si es tan bueno como alegas. ¡Descarada!

Te etiquetaron (“taguearon”) en Facebook y sales fatal en la foto.

Amiga: Ella te llamará tan pronto vea la foto para que vayas a la imagen y remuevas tu nombre. Siempre velará por tus intereses, sobre todo en las redes sociales. Si salieras hermosa en la foto, ella es la primera que dará “Like” o te dejará un comentario bonito como “Ponla como foto de perfil”. Super sweet!

Eneamiga: Tan pronto vea la foto en su “news feed”, esta garrapata bajará la foto y la compartirá con tus otras “eneamigas” para que vean lo destruida que lucías. Tendrá largas conversaciones sobre todos tus defectos y tu vida íntima. Jamás te llamará para alertarte y ayudarte.

Otra situación para distinguir entre una amiga y una “eneamiga” es que la amiga te critica de frente, una “eneamiga” te critica tan pronto sales por la puerta para irte. Si tienes a este tipo de joyitas en tu vida, no juegues su juego. Evítalas a toda costa porque el tiempo que le dedicas a ellas son los momentos que podrías pasarla bomba con tus verdaderas amigas.

Escoge a tus amigas como a las frutas del supermercado: míralas con detenimiento, verifica cuánto valen, piensa en qué tipo de bien te hacen, pálpalas para ver si están a tu gusto, llévate las que te agradan y deja las que no te gustaron. La palabra “Amiga” es muy grande. Úsala sabiamente.

Si te gustó este “post”, compártelo con tus amigas y con tus “eneamigas” para que sepan que ya conoces sus trucos. Múdate a La Comuna Pink dándole Like en Facebook o siguiendo el blog al final de esta página.

Advertisements

Por qué las mujeres somos nuestras peores enemigas

Con los años, las mujeres hemos logrado grandes cambios que nos han permitido disfrutar de derechos y privilegios que en antaño estaban reservados exclusivamente para los hombres. Estos adelantos se los debemos a luchadoras incansables como Luisa Capetillo, Susan B. Anthony y Ana Roque de Duprey, entre muchas otras. No obstante, muchas mujeres hemos abandonado el camino de la solidaridad femenina y en cambio, hemos decidido convertirnos en las peores enemigas de las féminas con nuestras mentalidades y comportamientos. Lo triste es que en muchas ocasiones, no nos damos cuenta. Ojalá este artículo nos ayude a tomar medidas remediales.

Retomar la senda que conduce a la empatía con otras mujeres es posible. Ciertamente, debemos dejar atrás la forma negativa en que interactuamos entre nosotras y los comentarios que compartimos, que podrían trabajar en función de nuestro detrimento como grupo y personas individuales. Veamos en detalle cómo estamos fallando.

En el amor

Cuando un hombre ve que su amigo tiene una nueva novia que es considerada, guapa y amigable, inmediatamente piensa que debe conseguirse una chica como esa. En contraste, cuando una mujer ve que su amiga está en una relación estable con un hombre centrado, bien parecido y tierno, al segundo piensa que debe conquistar a ese mismo hombre. Por esta razón, es que escuchamos con tanta frecuencia sobre infidelidades de amigas con parejas, lo cual es una doble traición y un dolor elevado al cuadrado para la chica que es víctima de la situación. Respetar a las parejas de nuestras amigas y familiares es clave. Asimismo, si sabemos que un hombre está en una relación, debemos darlo como prohibido. Acceder a tener intimidad con él nos degrada, nos convierte en objetos sexuales y también hiere las sensibilidades de la mujer que le dedica su vida a ese hombre. ¡No caigamos en el juego!

Por otro lado, resulta ridículo que cuando un hombre es infiel, muchas mujeres procedemos a echarle la culpa a la otra e incluso, consideramos golpearla hasta dentro del pelo. Pero, ¿por qué hacemos eso? Esa mujer no tiene nada que ver con nosotras y le echamos toda la culpa. El verdadero reclamo debe ser para el hombre, quien se comprometió a respetarnos y a estar con nosotras de forma fiel e incondicional. Se han dado muchos casos en que las amantes ni estaban enteradas de que compartían pareja con otra. Quienes nos fallan son nuestras parejas, no las otras personas. Debemos recordar este detalle tan importante.

En el trabajo

¿Cuántas veces hemos escuchado chismes sobre una compañera de trabajo? En muchas ocasiones estos rumores son iniciados por otras mujeres envidiosas que logran influenciar a todos con sus calumnias. Sucede que cuando una mujer ocupa un puesto de importancia y renombre, inmediatamente algunas féminas procedemos a decir que obtuvo la posición porque se acostó con uno de los grandes de la empresa. Ciertamente, este tipo de situaciones se da, pero ese no siempre es el caso. Debemos reconocer que hay mujeres que son asignadas a posiciones destacadas por sus méritos y virtudes. Cada vez que una de las nuestras ascienda al poder, debemos festejarla; su triunfo es un precedente que indica que en un futuro nosotras también podremos estar con ella en la cima.

En la escuela o universidad

Si una chica tiene buenas calificaciones o rompe la curva de los exámenes, muchas de nosotras inmediatamente presumimos que es porque tuvo intimidad con el profesor. ¿Acaso las mujeres no tenemos suficiente materia gris para tener éxito en la Academia? Apoyemos a nuestras hermanas y ayudémoslas a llegar tan lejos como puedan.

En la amistad

Si tenemos una amiga que tiene sexo casual con hombres, no corramos a tildarla de ramera. Muchos hombres son libertinos en todo lo que a sexo se refiere y a ellos no les decimos nada. Si nuestra amiga es juiciosa y se cuida de enfermedades, no la juzguemos. Sí podemos aconsejarla, pero al final del día la decisión es de ella.

También debemos evitar criticar a nuestras amigas por cómo se ven físicamente o por sus preferencias en moda. No todo el mundo puede lucir como una modelo de pasarela y medir 6′ de estatura. Debemos aceptarlas como son y fijarnos en su intelecto y espíritu. Nuestra crasa superficialidad se ha convertido en un obstáculo para otras mujeres que prefieren cultivar su mente, en vez de llenar su armario de artículos que no necesitan. Ya los hombres nos juzgan suficiente sobre cómo nos vemos. Lo menos que necesitamos es tener un grupo de mujeres azotando nuestra autoestima de la forma más despiadada.

De igual modo, si tenemos una amiga que queda embarazada sin casarse, apoyémosla. Ya la sociedad se encargará de insultarla y hacerla sentir mal, nosotras no tenemos por qué aportar al festival de epítetos destructivos. De seguro el padre de la criatura no pasará por el cruel escrutinio por el que pasamos las mujeres ante este tipo de circunstancia.

Si las mujeres nos unimos en una sororidad sin paredes, podremos continuar la obra de aquellas damas ilustres que cambiaron nuestro mundo. Si nos convertimos en nuestras peores enemigas, habremos perdido la batalla. Ya tenemos suficiente con que los hombres le adjudiquen burlonamente todos nuestros problemas al PMS y a nuestras hormonas. Nosotras engendramos vida, mantenemos viva a las sociedades y demostramos que con amor todo es posible. 

Si te gustó este “post”, compártelo con tus amigas. Múdate a La Comuna Pink siguiendo el blog o dándole “Like” en Facebook al final de esta página.